Mi trabajo esta enmarcado en el campo teórico de la psicología humanista. Este movimiento nació alrededor de los años 50, en respuesta a la psicología predominante que se centraba excesivamente en el estudio de la psicopatología, sobrevalorando la metodología científica para el estudio del ser humano y reduciendo las conductas a impulsos o a respuestas frente a estímulos.
Ya desde sus comienzos intentaba apartarse de esta visión un tanto reduccionista y mecanicista, revalorizando aspectos plenamente humanos que hasta ese momento no habían sido objeto de atención.
Maslow (1954) define el movimiento así: “gente que está interesada en el estudio científico de la creatividad el amor, los valores superiores, la autonomía, el crecimiento, la autorrealización, la gratificación de las necesidades humanas, etc.” Otros representantes destacados de esta corriente fueron personajes como Fromm, Pearls, Rogers, Allport, Berne.
La psicología humanista se nutrió tanto de modelos occidentales como de la filosofía oriental (el zen, yoga, meditación, etc.) manteniendo siempre la apertura frente a lo nuevo y atenta al enriquecimiento intercultural. Así mismo, una característica principal de esta rama de la psicología, es que toma el crecimiento personal como meta de la psicoterapia y la actitud creativa en la vida como uno de los factores más importantes a desarrollar.
Podemos definir el crecimiento personal como “el proceso por el cuál se va logrando el desarrollo del conjunto singular e irrepetible de potencialidades de todo el ser humano, en armonía con un proyecto existencial flexible, elegido en forma lúcida, libre y nutricia en concordancia con los valores nucleares de la persona, y abierto a la posibilidad de una realidad transindividual o transpersonal” (Gimeno- Bayón, Rosal 2001).
El objetivo terapéutico no es suprimir un síntoma, sino que la persona pueda reconstruir su realidad en forma creativa, es decir, que logre una ampliación y un aprovechamiento de opciones que contiene en si misma, mediante una re estructuración del sistema y por lo tanto una nueva lectura de la realidad.
En psicología humanista integrada se trabaja con elementos técnicos y teóricos de diferentes corrientes logrando una perfecta articulación que ayuda a ampliar los recursos en el tratamiento. Entre estas corrientes están: la gestalt, el análisis transaccional, la terapia centrada en el cliente, el psicodrama, el existencialismo.
Finalmente la terapia se ajusta a la demanda del paciente, que conlleva a percibir la riqueza que aporta cada psicoterapia al paciente específico y como cada una de ellas se puede ajustar mejor, como un traje a medida .